Hay días en los que uno se levanta y son tantas las acumulación de problemas que uno no sabe por dónde empezar, por eso hay que pedirle a mi DIOS que me de sabiduria, para que en cada día uno pueda dar lo mejor de mí mismo.
A veces la honestidad cuesta y es dolorosa porque estamos acostumbrados a que nos digan pequeñas mentiras, pero la verdad tiene un valor único que traspasa cualquier cosa.
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